Archive for the 'Política internacional' Category

28
Jun
09

El concepto de pobreza para Don dinero

El concepto de pobreza ha adquirido durante mucho tiempo diferentes significados dentro de las ciencias sociales. Se puede relacionar con la dificultad para cubrir las necesidades básicas, o con los marginados, a consecuencia de la escasa productividad, vinculado a la falta de recursos materiales básicos, o a la dificultad de acceso a los servicios…

El PNUD por ejemplo la define como la incapacidad de las personas de vivir una vida tolerable, esto es, mediante una vida larga y sana, una buena calidad educativa, libertad política, efectividad de los derechos humanos, la seguridad personal, un trabajo productivo, unas óptimas relaciones sociales, el derecho asociativo…

Observo que todo aquel que es pobre es porque no sigue unos cánones mínimos respecto a “lo normal”, a la necesidad de tener, a la falta de, a la imposibilidad de acceso a, insatisfacción en cuanto a…

El concepto de pobreza trae consigo diferentes ideas: miedo, rechazo, temor, pena, asco, dureza, drogas, gitanos, tercer mundo, negros. La pobreza siempre se ha relacionado con estos conceptos, y han ido adquiriendo cada vez más peso.

Las diferencias entre los ricos, los don dinero, y los pobres, “los que dan pena”, cada vez, va más en aumento. Podemos oír cosas como “ya no se puede pasear, cada vez hay más pobres viviendo en la calle”, la violencia aumenta porque cada vez hay más pobreza”, “la droga viene de los barrios pobres”, “ese es un muerto de hambre”, “ese da asco, no tiene dinero ni para ducharse”…

Y yo me pregunto ¿qué origina esa pobreza? ¿Se puede pasar de un estado “normal” a uno de pobreza? ¿En que momento pasas a ser pobre? ¿Es a caso una decisión propia?

La pobreza es un concepto algo abstracto, aunque se sabe que hay diferentes niveles de pobreza dependiendo de la cuantía de los recursos económicos que obtenga una persona, familia o comunidad, pudiendo estar en una pobreza extrema, absoluta, relativa

Este concepto lo que hace es seleccionar a la gente, medirla por lo que tiene, encasillarla, y sobretodo es un método separatista.
¿Pero se entiende por igual el concepto de pobreza en un país que en otro, en el centro de la ciudad o en la periferia, en una gran ciudad que en un pueblo? Parece ser que el concepto de pobreza no tenga en cuenta la cultura de origen, la historia, e incluso el tipo de ideologías, los estilos de vida, las necesidades individuales, las metas que uno mismo se propone…

Cualquiera de nosotr@s puede pensar que sería un ricachón en cualquier país del Sur, tenemos móviles, televisiones, que nos ayudan a comunicarnos y a enterarnos que debemos producir más y consumir lo que ha salido de moda, centros comerciales para pasar la tarde del domingo, ya que es nuestro día de relax, diez pares de zapatos, veinte pantalones, comprados en multinacionales, a combinar con una decena de camisetas para cada día de la semana, un grifo por el que sale abundante agua que dispalfarramos al llenar nuestra piscinas de las grandes urbanizaciones, al regar nuestros campos de golf, tenemos el coche con el que vamos a trabajar, y aquel con el que vamos a pasar el fin de semana al campo, donde tiramos la comida que nos ha sobrado junto con las latas de coca-cola, esa bebida tan cotidiana en nuestro días que no sabemos de dónde procede, o no lo queremos saber porque está muy buena. Luego volvemos a casa para ver el partido de futbol, y animar a nuestros ídolos, que aunque sean negros como el vecino inmigrante al que ni miramos, lo amamos, le aplaudimos junto a Beckham, un hombre trabajador, guapo y que encima destina una milésima parte de lo que cobra a una buena causa, saliendo en las revistas que compramos para saber qué corte de pelo lleva su mujer y hablar sobre lo solidario que puede llegar a ser este personaje.

¿Pero esto tiene que ver con la pobreza? Yo creo que no, pero por lo visto esto es lo “normal” de la gente media, que cubre sus necesidades “básicas”, que tiene acceso a los servicios “básicos”, que produce y por supuesto consume, como proceso vital para “sobrevivir”.

Pero lo peor de esta pobreza, yo creo, no es solo la falta de recursos que por supuesto no niego su importancias, sino también el proceso de retroalimentación de generación en generación, el entorno marginal que lo agrava, la alarma social, los estereotipos, las malas lenguas. Un amigo que vivía en la calle, con el que nos juntábamos a merendar en el parque, y con el que charlábamos y aprendíamos, nos dijo un día que lo peor de vivir en la calle, no es el no tener un techo digno en el que cobijarse, no es el tener que ir a un comedor social o ducharse una vez a la semana en un albergue, sino la mirada de la gente. Él no pedía dinero, pero mucha gente se le acercaba a darle, aunque no lo cogiese. Decía que no sabía si le sentaba peor las miradas de miedo, asco, o las de risa y pena.

Este hombre, según la definición de pobreza, sería un pobre hombre, que nunca sabrá si mañana podrá cubrir sus necesidades básicas, el sobrevivía como podía, pero este mismo hombre, era millonario, rico en saberes, en valores, en conocimiento, en historias, viajes. Era un libro abierto que ha dejado en aquel parque, en mi memoria, en mis ojos, en mis oídos, que ha llenado tantos bonitos momentos de risas, frustración, pero también de otro sentir, de otro mirar, de otro oler.

La pobreza es un concepto que según cómo lo enfoques es agradable o repugnante, me alegro al pensar que no soy rica, a nivel económico, pero también me enfada algunas de mis actitudes, cuando aparece en mí algún aspecto competitivo, egoísta, superficial, consumista, y que solo pienso en quejarme, en mirar al de al lado. No quiero decir que me sienta así siempre, y que utilice al que menos tiene para alegrarme y subirme el ánimo, sino que es un momento de reflexión sobre este aspecto, y como decía antes mirar las cosas desde otros ojos, más críticos, más racionales, y en definitiva más humanos.

Por otro lado me gustaría apuntar la lucha que hoy en día se realiza para erradicar la pobreza en el mundo. Hay diferentes organismos, tanto nacionales como internacionales, ONGs, asociaciones, empresas…, que proponen iniciativas para ayudar a las personas más necesitadas, a sacarlas del subdesarrollo. La visión de la pobreza y las diferencias entre Norte y Sur, muchas veces se malinterpreta o se malentiende. Como decía, hay diferentes organismos que, desde un enfoque etnocentrista u occidental, apuestan por la ayuda a los pueblos más desfavorecidos, predomina la creencia de que los del Norte somos conocedores del mundo, pero en realidad es una visión semejante a la del turista que viaja por él. Está claro que viajar es una de las mejores universidades de la vida, pero creemos que por pasar unos días en un país ajeno al nuestro, por sacar unas fotos, o por probar la comida típica, conocemos con exactitud la realidad en la que se vive allí.

Es necesario establecer, dentro de los organismos que ayudan al Sur, o a países subdesarrollados, un enfoque desde una perspectiva que incorpore como protagonista a la población afectada por el subdesarrollo. Tan solo desde el conocimiento y el respeto a la diversidad del mundo sociocultural de los grupos afectados, será posible articular relaciones “sanas” de ayuda.

Se le ha de dar prioridad a la necesidad de conocer el medio, de conocer cuáles son las necesidades reales de la población, sus metas, sus motivaciones. Es necesario un conocimiento exhaustivo de las prácticas cotidianas de dichas sociedades para descubrir el significado cultural en el que se va ha articular la ayuda, desde el análisis del problema hasta las posibles soluciones, su puesta en marcha, su revisión y la evaluación final y posterior a la intervención.
Muchas de las políticas de organismos internacionales no están libres de motivaciones que no contemplan a las gentes del país al que van a “prestar su ayuda” como único argumento de esta asistencia. Éste hecho puede cristalizar en un paternalismo o en una relación de dependencia “Norteña” como consecuencia de ese etnocentrismo que deteriora las relaciones entre las dos partes.
Es necesario una comunicación entre las partes, para ponderar las necesidades, las estrategias a establecer, siempre desde un enfoque alejado del poder, con una mirada hacia los protagonista, es decir hacia las gentes de esos pueblos.

Un ejemplo de ello son los ODM, ocho grandes objetivos a nivel mundial, con una serie de metas e indicadores para evaluar y llegar a su consecución.
Éstos fueron propuestos desde diferentes Organismos internacionales, después de varias reuniones y estudios, para luchar contra la pobreza extrema, para promover la igualdad, la educación y la sostenibilidad del medio ambiente.

Los ODM es la propuesta con más apoyos a nivel mundial, ya que su discurso política de desarrollo es internacional, dando la visión de que avanzan hacia la búsqueda de un mundo más seguro y más pacífico.

Uno de los objetivos que se plantean es erradicar la pobreza extrema y el hambre, el ODM 1, con la siguiente meta: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingreso a 1 dólar por día.

Para mi, esta meta se reduce a simples datos, ecuaciones, y cuentas numéricas, cuyo fin es llegar a lo que se proponen, entendiendo a cada ser humano como simples números para realizar sus operaciones.
Se pretende reducir a la mitad, la pobreza extrema, ¿pero qué pasa con la otra mitad?, y además han de vivir con un dólar por día, ¿qué supone vivir con un dólar al día en una familia con necesidades médicas que han de gestionarse ellos mismo, sin un techo con el que contar, en una zona donde es casi imposible la comunicación con la escuela más cercana, donde no cuentan con necesidades como el agua y donde las zonas urbanas están ubicadas en terrenos meteorológicamente inestables?.
La meta que se proponen, es bastante ambiciosa, y yo creo que como se la plantean bastante inalcanzable.

Otra desventaja que creo evidente, es que la gente que logra salir de la pobreza extrema que puntualizan los dirigentes de los ODM, los que superan el dólar al día, no pertenecen claramente a los grupos más marginales socio-económicamente hablando, con lo que las diferencias de status se hace más evidente. Suben peldaños unos, pero irremediablemente los bajan otros. Se calcula que el 15% de la población pobre mundial son indígenas, los cuales se encuentran muy lejos de alcanzar lo que los ODM se proponen.

Los diferentes gobiernos, instituciones y organismos internacionales se comprometieron en sus días a respetar los derechos humanos en sus prácticas, pero veo que la realidad está muy lejos de eso. No se propone en ningún objetivo, como meta, la necesidad por parte de los pobres lograr el acceso a la justicia, erradicar las leyes que impiden la integración y agravan la marginación, la violencia, no se aplican medios para abolir la inseguridad y propagar la verdadera información.

El ruido del dinero al guardarlo en el bolsillo, de los coches pitando porque hay un peatón cruzando, de las maquinarias que extraen el petróleo, de los grito por el triunfo de las elecciones, de las copas de champán al chocar y en conclusión de esa tormenta de ruidos agresivos, hacen silenciar las voces de aquellos por los que “supuestamente” se está trabajando. La falta de participación de los pobres en la política, o mejor dicho la negación y prohibición de su presencia en la elaboración de los proyectos, hace que los ODM no vayan hacia una consecución real y factible, es decir hacia la meta que nos quieren hace creer.

Digo esto porque encuentro mucho beneficio propio hacia las potencias más ricas del mundo, sus prácticas se basan en la productividad, en la creación de unas marionetas que no las dejan ser libres, que no pueden cortar esos hilos tan bien amarrados a las manos de unos pocos, esos que temen que las tornas se vuelvan en su contra, y que luchan únicamente para callar voces, y tapar ojos y oídos. Su fin es que éstos no vean la realidad, porque estoy segura que cuando toda esta gente se una, el mundo se llenará de títeres revoloteando sin ningún manejo, sin ninguna manipulación, sin ningún destino ya escrito.

28
Jun
09

El Señor Capitalismo y su Amante Globalización no se casan porque están en crisis

27
Jun
09

El nuevo SIDA según Benedetti

Benedetti defiende el valor de la solidaridad como medio que favorece a la humanidad, opta por la construcción de una sociedad unida, que avance hacia la alcanzable utopía.

Sus escritos reflejan un compromiso para transmitir la idea de construir un mundo más humano, por ello también denuncia la poca solidaridad, la degeneración de los valores humanos y el olvido de la historia de los pueblos latinoamericanos.

Es un hombre comprometido por la dignidad de los pueblos y por la mejor publicidad, el amor, algo que suena muy cursi para algun@s, pero tan necesario para tod@s, inclusive para l@s mism@s.

Sus escritos son tan sencillos, y a la vez tan cargados de sentimientos, que alguna vez se me han saltado esas lagrimillas, que sin saber porque desean ser libres.

Benedetti hace regencia a la falta de solidaridad en un texto llamado “El Eclipse de la solidaridad” en su libro “Perplejidades de fin de siglo”.

En este texto hace una gran metáfora, compara la meteorología, es decir las tormentas, los vientos, las nubosidades, y en general los cambios temporales, con los cambios sociales, sus políticas, su historia, sus gentes…

Considera la vida política como una continua oscilación, como un péndulo, que sin saber si es eso lo que cambia a la sociedad, o viceversa, las formas de pensar, hablar y relacionarse se permutan por momentos.

De estos cambios siempre hay alguien que se beneficia, pero son much@s más l@s que salen perdiendo, las tornas van cambiando de sentido en el tiempo, la historia se va quedando olvidada, pero el rencor florece, y en parte se debe al labrado de l@s políticos y medios de comunicación.

Y como siempre el peor parado, aquel pueblo desprotegido, l@s invisibles, aquell@s que no aparecen en las listas de los políticos como ciudadan@s de su mundo productivo y provechoso, l@s que no votan.
Y por otro lado, l@s ganador@s, con el premio Nobel al egoísmo, con su trofeo de insolidaridad, y orgullos@s de ello, con miedo a perder, haciendo cualquier cosa que no los haga caer de su altar.

¿Pero en realidad piensan que esto es avance? ¿Qué no saben a ciencia cierta que esto puede ser su propia tumba? ¿No saben que están alimentando un virus maligno, una bacteria mutante que hará a la gente más mala, irresponsable con sus recursos naturales y asesina de la belleza de las diferencias?
¿No conocen lo malo que puede llegar a ser el egoísmo, incluso con ell@s mism@s, que nadie es inmune ante éste?

A esto, a esta nueva lógica del “todo vale”, del “quiero más y mejor”, de la deshumanización, del retroceso de valores”, es a lo que Benedetti, en su texto, se refiere como el nuevo SIDA, el Síndrome de Insolidaridad Dócilmente Adquirida.

Esa saber que ocupa un lugar desagradable en nuestro cuerpo, esa doctrina adquirida por los grandes maestro, el señor Capitalismo, Doña Globalización, todas ellas dirigidas por Don Neoliberalismo, descendiente de Don Dinero, y por Don Egoísmo.

Como se refleja, Benedetti intenta sacar a la luz la verdad de este nuevo virus para descubrir cuál es la mejor vacuna para impedir su daño en l@s human@s.
Y con esta búsqueda incesante debemos caminar por el mar abierto en el que nos hemos sumergido para volar con los peces, nadar con los pájaros, y caminar, reposar.

Para leer “El ecplipse de la solidaridad” en “Perplejidades de Fin de Siglo




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"No busco el límite de las fronteras, sino la delimitación de los horizontes." "Queda prohibido llorar sin aprender." "En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza."