Archive for the 'Conceptos básicos' Category

28
Jun
09

El concepto de pobreza para Don dinero

El concepto de pobreza ha adquirido durante mucho tiempo diferentes significados dentro de las ciencias sociales. Se puede relacionar con la dificultad para cubrir las necesidades básicas, o con los marginados, a consecuencia de la escasa productividad, vinculado a la falta de recursos materiales básicos, o a la dificultad de acceso a los servicios…

El PNUD por ejemplo la define como la incapacidad de las personas de vivir una vida tolerable, esto es, mediante una vida larga y sana, una buena calidad educativa, libertad política, efectividad de los derechos humanos, la seguridad personal, un trabajo productivo, unas óptimas relaciones sociales, el derecho asociativo…

Observo que todo aquel que es pobre es porque no sigue unos cánones mínimos respecto a “lo normal”, a la necesidad de tener, a la falta de, a la imposibilidad de acceso a, insatisfacción en cuanto a…

El concepto de pobreza trae consigo diferentes ideas: miedo, rechazo, temor, pena, asco, dureza, drogas, gitanos, tercer mundo, negros. La pobreza siempre se ha relacionado con estos conceptos, y han ido adquiriendo cada vez más peso.

Las diferencias entre los ricos, los don dinero, y los pobres, “los que dan pena”, cada vez, va más en aumento. Podemos oír cosas como “ya no se puede pasear, cada vez hay más pobres viviendo en la calle”, la violencia aumenta porque cada vez hay más pobreza”, “la droga viene de los barrios pobres”, “ese es un muerto de hambre”, “ese da asco, no tiene dinero ni para ducharse”…

Y yo me pregunto ¿qué origina esa pobreza? ¿Se puede pasar de un estado “normal” a uno de pobreza? ¿En que momento pasas a ser pobre? ¿Es a caso una decisión propia?

La pobreza es un concepto algo abstracto, aunque se sabe que hay diferentes niveles de pobreza dependiendo de la cuantía de los recursos económicos que obtenga una persona, familia o comunidad, pudiendo estar en una pobreza extrema, absoluta, relativa

Este concepto lo que hace es seleccionar a la gente, medirla por lo que tiene, encasillarla, y sobretodo es un método separatista.
¿Pero se entiende por igual el concepto de pobreza en un país que en otro, en el centro de la ciudad o en la periferia, en una gran ciudad que en un pueblo? Parece ser que el concepto de pobreza no tenga en cuenta la cultura de origen, la historia, e incluso el tipo de ideologías, los estilos de vida, las necesidades individuales, las metas que uno mismo se propone…

Cualquiera de nosotr@s puede pensar que sería un ricachón en cualquier país del Sur, tenemos móviles, televisiones, que nos ayudan a comunicarnos y a enterarnos que debemos producir más y consumir lo que ha salido de moda, centros comerciales para pasar la tarde del domingo, ya que es nuestro día de relax, diez pares de zapatos, veinte pantalones, comprados en multinacionales, a combinar con una decena de camisetas para cada día de la semana, un grifo por el que sale abundante agua que dispalfarramos al llenar nuestra piscinas de las grandes urbanizaciones, al regar nuestros campos de golf, tenemos el coche con el que vamos a trabajar, y aquel con el que vamos a pasar el fin de semana al campo, donde tiramos la comida que nos ha sobrado junto con las latas de coca-cola, esa bebida tan cotidiana en nuestro días que no sabemos de dónde procede, o no lo queremos saber porque está muy buena. Luego volvemos a casa para ver el partido de futbol, y animar a nuestros ídolos, que aunque sean negros como el vecino inmigrante al que ni miramos, lo amamos, le aplaudimos junto a Beckham, un hombre trabajador, guapo y que encima destina una milésima parte de lo que cobra a una buena causa, saliendo en las revistas que compramos para saber qué corte de pelo lleva su mujer y hablar sobre lo solidario que puede llegar a ser este personaje.

¿Pero esto tiene que ver con la pobreza? Yo creo que no, pero por lo visto esto es lo “normal” de la gente media, que cubre sus necesidades “básicas”, que tiene acceso a los servicios “básicos”, que produce y por supuesto consume, como proceso vital para “sobrevivir”.

Pero lo peor de esta pobreza, yo creo, no es solo la falta de recursos que por supuesto no niego su importancias, sino también el proceso de retroalimentación de generación en generación, el entorno marginal que lo agrava, la alarma social, los estereotipos, las malas lenguas. Un amigo que vivía en la calle, con el que nos juntábamos a merendar en el parque, y con el que charlábamos y aprendíamos, nos dijo un día que lo peor de vivir en la calle, no es el no tener un techo digno en el que cobijarse, no es el tener que ir a un comedor social o ducharse una vez a la semana en un albergue, sino la mirada de la gente. Él no pedía dinero, pero mucha gente se le acercaba a darle, aunque no lo cogiese. Decía que no sabía si le sentaba peor las miradas de miedo, asco, o las de risa y pena.

Este hombre, según la definición de pobreza, sería un pobre hombre, que nunca sabrá si mañana podrá cubrir sus necesidades básicas, el sobrevivía como podía, pero este mismo hombre, era millonario, rico en saberes, en valores, en conocimiento, en historias, viajes. Era un libro abierto que ha dejado en aquel parque, en mi memoria, en mis ojos, en mis oídos, que ha llenado tantos bonitos momentos de risas, frustración, pero también de otro sentir, de otro mirar, de otro oler.

La pobreza es un concepto que según cómo lo enfoques es agradable o repugnante, me alegro al pensar que no soy rica, a nivel económico, pero también me enfada algunas de mis actitudes, cuando aparece en mí algún aspecto competitivo, egoísta, superficial, consumista, y que solo pienso en quejarme, en mirar al de al lado. No quiero decir que me sienta así siempre, y que utilice al que menos tiene para alegrarme y subirme el ánimo, sino que es un momento de reflexión sobre este aspecto, y como decía antes mirar las cosas desde otros ojos, más críticos, más racionales, y en definitiva más humanos.

Por otro lado me gustaría apuntar la lucha que hoy en día se realiza para erradicar la pobreza en el mundo. Hay diferentes organismos, tanto nacionales como internacionales, ONGs, asociaciones, empresas…, que proponen iniciativas para ayudar a las personas más necesitadas, a sacarlas del subdesarrollo. La visión de la pobreza y las diferencias entre Norte y Sur, muchas veces se malinterpreta o se malentiende. Como decía, hay diferentes organismos que, desde un enfoque etnocentrista u occidental, apuestan por la ayuda a los pueblos más desfavorecidos, predomina la creencia de que los del Norte somos conocedores del mundo, pero en realidad es una visión semejante a la del turista que viaja por él. Está claro que viajar es una de las mejores universidades de la vida, pero creemos que por pasar unos días en un país ajeno al nuestro, por sacar unas fotos, o por probar la comida típica, conocemos con exactitud la realidad en la que se vive allí.

Es necesario establecer, dentro de los organismos que ayudan al Sur, o a países subdesarrollados, un enfoque desde una perspectiva que incorpore como protagonista a la población afectada por el subdesarrollo. Tan solo desde el conocimiento y el respeto a la diversidad del mundo sociocultural de los grupos afectados, será posible articular relaciones “sanas” de ayuda.

Se le ha de dar prioridad a la necesidad de conocer el medio, de conocer cuáles son las necesidades reales de la población, sus metas, sus motivaciones. Es necesario un conocimiento exhaustivo de las prácticas cotidianas de dichas sociedades para descubrir el significado cultural en el que se va ha articular la ayuda, desde el análisis del problema hasta las posibles soluciones, su puesta en marcha, su revisión y la evaluación final y posterior a la intervención.
Muchas de las políticas de organismos internacionales no están libres de motivaciones que no contemplan a las gentes del país al que van a “prestar su ayuda” como único argumento de esta asistencia. Éste hecho puede cristalizar en un paternalismo o en una relación de dependencia “Norteña” como consecuencia de ese etnocentrismo que deteriora las relaciones entre las dos partes.
Es necesario una comunicación entre las partes, para ponderar las necesidades, las estrategias a establecer, siempre desde un enfoque alejado del poder, con una mirada hacia los protagonista, es decir hacia las gentes de esos pueblos.

Un ejemplo de ello son los ODM, ocho grandes objetivos a nivel mundial, con una serie de metas e indicadores para evaluar y llegar a su consecución.
Éstos fueron propuestos desde diferentes Organismos internacionales, después de varias reuniones y estudios, para luchar contra la pobreza extrema, para promover la igualdad, la educación y la sostenibilidad del medio ambiente.

Los ODM es la propuesta con más apoyos a nivel mundial, ya que su discurso política de desarrollo es internacional, dando la visión de que avanzan hacia la búsqueda de un mundo más seguro y más pacífico.

Uno de los objetivos que se plantean es erradicar la pobreza extrema y el hambre, el ODM 1, con la siguiente meta: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingreso a 1 dólar por día.

Para mi, esta meta se reduce a simples datos, ecuaciones, y cuentas numéricas, cuyo fin es llegar a lo que se proponen, entendiendo a cada ser humano como simples números para realizar sus operaciones.
Se pretende reducir a la mitad, la pobreza extrema, ¿pero qué pasa con la otra mitad?, y además han de vivir con un dólar por día, ¿qué supone vivir con un dólar al día en una familia con necesidades médicas que han de gestionarse ellos mismo, sin un techo con el que contar, en una zona donde es casi imposible la comunicación con la escuela más cercana, donde no cuentan con necesidades como el agua y donde las zonas urbanas están ubicadas en terrenos meteorológicamente inestables?.
La meta que se proponen, es bastante ambiciosa, y yo creo que como se la plantean bastante inalcanzable.

Otra desventaja que creo evidente, es que la gente que logra salir de la pobreza extrema que puntualizan los dirigentes de los ODM, los que superan el dólar al día, no pertenecen claramente a los grupos más marginales socio-económicamente hablando, con lo que las diferencias de status se hace más evidente. Suben peldaños unos, pero irremediablemente los bajan otros. Se calcula que el 15% de la población pobre mundial son indígenas, los cuales se encuentran muy lejos de alcanzar lo que los ODM se proponen.

Los diferentes gobiernos, instituciones y organismos internacionales se comprometieron en sus días a respetar los derechos humanos en sus prácticas, pero veo que la realidad está muy lejos de eso. No se propone en ningún objetivo, como meta, la necesidad por parte de los pobres lograr el acceso a la justicia, erradicar las leyes que impiden la integración y agravan la marginación, la violencia, no se aplican medios para abolir la inseguridad y propagar la verdadera información.

El ruido del dinero al guardarlo en el bolsillo, de los coches pitando porque hay un peatón cruzando, de las maquinarias que extraen el petróleo, de los grito por el triunfo de las elecciones, de las copas de champán al chocar y en conclusión de esa tormenta de ruidos agresivos, hacen silenciar las voces de aquellos por los que “supuestamente” se está trabajando. La falta de participación de los pobres en la política, o mejor dicho la negación y prohibición de su presencia en la elaboración de los proyectos, hace que los ODM no vayan hacia una consecución real y factible, es decir hacia la meta que nos quieren hace creer.

Digo esto porque encuentro mucho beneficio propio hacia las potencias más ricas del mundo, sus prácticas se basan en la productividad, en la creación de unas marionetas que no las dejan ser libres, que no pueden cortar esos hilos tan bien amarrados a las manos de unos pocos, esos que temen que las tornas se vuelvan en su contra, y que luchan únicamente para callar voces, y tapar ojos y oídos. Su fin es que éstos no vean la realidad, porque estoy segura que cuando toda esta gente se una, el mundo se llenará de títeres revoloteando sin ningún manejo, sin ninguna manipulación, sin ningún destino ya escrito.

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27
Jun
09

¿Por qué diferenciamos al tercer mundo si sólo existe uno?

mafalda_n-s
No nos dejen de llamar tercer mundo
ahí es donde la vida persiste
en el tercer planeta desde el sol
desde el filudo machete del leñador
desde el confín inhumano del dictador
desde la lucha armada del guerrillero

nuestro subdesarrollo nos humaniza
su tecnología los desvanece

aquí escribo desde el tercer mundo
ése de pequeñeces
donde las familias aún existen
donde las madres solteras rebosan
donde el hambre no es noticia
donde las epidemias merman ante
la carencia de vacunas

llámenme tercermundista
porque lo prefiero así
a que la globalización me carcoma
a que la banalización me ronde
a que la absurda fruición me compre

ahí en mi tercer mundo
donde el fútbol es preferible
al snob tributo a la moda
a las decisiones confabuladas
a las democracias parlamentarias

donde los males son trivialidades
donde para morir sólo hay que vivir

¿para qué molestarse?
¿para qué negarlo?
¿para qué compararnos?
si nosotros somos el tercer mundo
si en nosotros está la noción de mundo
si en nosotros continúa la tradición humana

mercurio, venus y el tercer mundo
los demás pueden considerarse
extra-terrestres
extra-humanos
extra-inhumanos
extra-infrahumanos
extra-snobistas
extra-latifundistas
extra-megalomanía
extra-exiliados
extra-extranjeros

los que decidieron partir y alejarse
situarse en los linderos del espíritu
en las entrañas de lo inconsumable
en los desdenes de lo despreciable
en los estribos de lo insostenible
en los caminos de lo inaccesible
en las franjas de lo infranqueable
en los mares iracundos de lo innavegable

tercermundistas desarrollados
primermundistas en vías de desarrollo
contradicciones prerrogativas
ventajas contradictorias

nos llaman tercermundistas
porque no se dan cuenta
que el tercer planeta somos todos
que el desprecio nació de odios
que la sangre se esparce a chorros
que el hambre no escatima edades
que la piel se matiza con el sol
que todos los días se juega la vida
que la lengua se bifurca y se entrelaza
que todo es cuestión de semántica
que el socialista no es precisamente
un anarquista
que el pragmatista no es precisamente
un fascista
que las masas no son personas
que las personas no son masas
y que los individuos se hacen por sus ideales

El tercer mundo está en todos
no porque aquí lo escriba
sino porque a todos nos atañe
que la Amazonia sucumba a los hombres
que los ríos se queden sin cause
que un virus amenace a la humanidad
que el petróleo se derrame en el golfo
que las redes no sólo atrapen peces
que la guerrilla se olvide del Che
que los gobiernos olviden al pueblo
que las cordilleras frenen el viento
que los mares nos bañen de aliento

no voy a permitir que invadan mi tercer mundo
así que pido a los tribunos de la inmunda sociedad
que:
frenen sus instintos de conquista medieval
anulen sus querellas mediatizadoras
socorran al débil sin alienar su escasa libertad
sedan la gloria a los pueblos con dignidad
siéntanse afortunados si conocen estas tierras
que han osado visitar por pura curiosidad
los hemisferios sólo son líneas invisibles
que el hombre trató de materializar
si quieren ser primermundistas, permítanme aclarar
que a nosotros de aquí no nos van a sacar.

No nos dejen de llamar tercermundistas,
que siendo países en desarrollo,
se inhibe nuestro crecimiento,
nos limitan sin escatimar sufrimientos
nos exhortan a practicar su inhumana brecha
a saciar lo innobles escrutinios del hombre

permítanme consultar a los pueblos
a ser portavoz del hombre nuevo
déjenme gritar por los hermanos
y des-bifurcar todos los caminos
que la tierra en que nacimos, ése,
tan grande y pequeño calido mundo
no ha dejado su lugar en el espacio
sigue ahí mismo, donde lo dejamos
en el mismo asiento, en el tercer espacio
porque somos el tercer mundo
y la misma estrella nos da cobijo.

Cuando oímos hablar del Tercer Mundo, en la mayoría de los casos se piensa en pobreza, hambre, tristeza, guerras, epidemias, niños mal nutridos, mujeres oprimidas, personas negras… y todo eso en una parte del mundo que no nos toca, lejana, pero que de vez en cuando nos salpica e intentamos cubrirnos para que no nos alcance toda esa miseria. Se cierran las fronteras, se apagan las televisiones cuando nos muestran una realidad dura, huimos del inmigrante que viene a nuestro pueblo mirándolo con rabia, o en su defecto, si tiene una carita mona, con lástima, pero sí abrimos los catálogos de agencias de viajes para descubrir que en el llamado “Tercer Mundo”, aunque en este caso no se le da dicho nombre, también hay playas exóticas, hoteles de lujo, restaurantes extravagantes… ¿Entonces en qué quedamos, nos cobijamos y nos oponemos a descubrir ese mundo, o viajamos a él para ampliar nuestro álbum de fotos? ¿Por qué se le denomina tercer mundo cuando pensamos en él negativamente y lo llamamos paraíso exótico cuando vamos a visitarlo, o mejor dicho a invadirlo?
La verdad es que ha de ser muy duro para esa gente del “Tercer Mundo” ver lo que sucede respecto a este tema, aunque muchos de ellos no lo vean.

Recuerdo un viaje que realicé con mis padres a Egipto, allí pude ver esa realidad de la que hablo. Los hoteles, en barrios marginales, no tenía ventanas hacia la calle, sino hacia un inmenso patio interno con palmeras, piscinas de lujo, gente “blanca” vestida con telas muy exóticas, muy acordes al mundo en el que estaban, o eso querían creer, habitaciones con todas las comodidades necesarias para no tener que salir de allí en 7 días, restaurantes de lujo dentro del hotel, bancos…. Yo no pensé que ese viaje me iba a cambiar tanto mi manera de pensar respecto al turismo, no me podía creer lo que estaba viviendo, me sentía mal, bueno en realidad toda la familia. Así que decidimos intentar dentro de nuestras posibilidades, descubrir otra parte de esa “maravillosa” realidad. Salimos a la calle, nos mezclamos con ellos en sus rituales, intercambiamos, mediante gestos y risas, experiencias, nos enseñaron, en forma de regalo, un pedacito de sus vidas, pero por la noche cuando regresábamos al hotel, y dentro del papel de turistas, nos emocionábamos al pensar todo las cosas bonitas que habíamos descubierto.

Somos igual de responsables unos que otros, pero nuestro papel, después de haber vivido eso, es mostrar eso mismo, dar a conocer esas prácticas para que la gente piense en ello.
El concepto de Tercer Mundo menosprecia a esos países del sur, puesto que solamente con la denominación, los del Norte, nos posicionamos por delante de ellos, en los mejores puestos, somos el Primer Mundo, los ganadores de la carrera, los que hemos conseguido las mejores marcas, los que estamos en lo alto del podium, haciendo trampas claro.

Dicho término fue creado por un economista, que raro, llamado Alfred Sauvy en 1952. Con este concepto se señalaba a los países, que durante la Guerra Fría no correspondían a ninguno de los dos bloques enfrentados, Occidente (Estados Unidos, Japón, Canadá, Australia y Europa Occidental) contra la Unión Soviética, Europa Oriental, china y sus aliados. Es por ello el origen de dicha adjudicación.

A consecuencia de esta asignación se les denomina equivocadamente a los países subdesarrollados, a diferencia de los sí desarrollados del Primer Mundo. Mientras que el concepto de Segundo Mundo ha desaparecido.

Muchos países antes considerados del Tercer Mundo han adquirido otro concepto, Países en Vías de Desarrollo, como Hong-Kong, Corea…, por el hecho de haber evolucionado a nivel industrial. Los países del Tercer Mundo se basan en el cultivo, y para los niveles de desarrollo ese sector no se considera industria, ya que la estabilidad económica es difícil de adquirir por la subida y bajada de los precios. Sin embargo la industria petrolífera da mejores ganancias y posibilita a los países con empresas destinadas a la sustracción de dicho producto a evolucionar económicamente, ganando las primeras posiciones de desarrollo, y haciéndose uno de los países más ricos.

Pero, ¿de dónde adquieren ese producto?, es evidente, de los países del Tercer Mundo, que contradicción.
Pero ¿ese producto es permanente, interminable, renovable?, evidentemente tampoco, entonces ¿qué harán después de haber explotado esos países que se quieren desarrollar con sus propios recursos? Pues simplemente marcharse habiendo dejado a esos países en peor condiciones que a su llegada, es decir sin ninguna oportunidad de mejora.
Para comprobar si un país está o no desarrollado se guían por unos indicadores estándares, universales, y son los siguientes:
Baja renta por habitante: de la ínfima producción de estos países correspondería a cada habitante, en un teórico reparto igualitario, una cantidad mínima de bienes. ¿Pero si vienen de fuera y explotan sus bienes, como van a repartirse algo que ya no existe?
Subalimentación: ingestión alimentaria inferior a las 2.000 calorías diarias y ausencia de proteínas y otros nutrientes en la dieta, lo que provoca problemas para el crecimiento de los niños. ¿Pero si viven del comercio agrícola de sus cosechas, como van a alimentarse de ella si han de comerciar, o si no tiene medios para evitar un año de malas recolecciones?
Alto crecimiento demográfico: provocado por la elevada natalidad, superior al 2% anual, ¿pero si no se proponen programas de salud reproductiva, planificación familiar, o si se sigue controlando la población sin ningún tipo de información preventiva, cómo van a disminuir esa tasa de natalidad que algunos consideran “dañina” para los “pocos” recursos naturales?, ¿es miedo a no poder explotar esos recursos que hasta hoy están extrayendo los países ricos como Estados Unidos?
Escasa densidad de las infraestructuras: inexistencia de una red de transportes moderna, edificaciones públicas y privadas, etc. ¿Escasa densidad de infraestructura o aglutinamiento desequilibrado en diferentes zonas de un mismo país?
Predominio del sector agrícola: sin mecanización ni modernización de los sistemas de cultivos, con lo cual se crean dependencias de las condiciones naturales.
Industrialización mínima: habitualmente de tipo extractivo o que exige empleo abundante de mano de obra. ¿Pero si esto ya está invadido por otros países, como van a conseguir aumentar su industrialización extractiva?
Altas tasas de analfabetismo: impide cualquier programa de desarrollo.

En realidad algunos de estos ítems son casi imposibles de alcanzar o elevarlos, ya que dependen de otros países que ya los han conseguido, pero que no hacen nada por ver esta realidad, o cambiarla.
En este sentido es necesario hablar sobre el Índice de Desarrollo Humano, ya que es también un indicador que clasifica a los países del Tercer Mundo, pero con la particularidad de que es tratado desde un aspecto más social, como la esperanza de vida, las metas obtenidas en educación, los Ingresos del Producto Interior Bruto, seguridad, derechos…

Este medidor fue creado por la Naciones Unidas en los 90 para evaluar los avances que se producían dentro de un país en materia de desarrollo. Gracias a éste se obtienen datos claros para dar a conocer las necesidades que tiene los países sobre educación, servicios sanitarios, la alfabetización… y así proponer respuestas personalizadas para cada país.

Un nivel bajo de IDH significa que dicho país necesita una mejora sobre el aspecto que ha supuesto una concreta cifra. Cuando el IDH es alto, no deja de ser importante estudiar todos los indicadores, puesto que puede haber una gran diferencia entre uno y otro, produciendo un equilibrio en la suma total y nublando la necesidad de mejorar un aspecto determinado.

Sabemos que el IDH informa, o mal informa, de cómo un país consigue mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, para esto es necesario tener en cuenta tres aspectos, la esperanza de vida, la tasa de alfabetización y el PIB. Esto se utiliza para que cada gobierno sepa sus carencias, sus necesidades y sus logros a nivel social. ¿Pero cómo un instrumento para medir el bienestar de la población introduce un indicador meramente económico? Me resulta incoherente pensar en ello.

¿Cómo es posible que para determinar el bienestar de una sociedad haya que medir principalmente su economía? ¿Pero la economía de quién, de todos los ciudadan@s por igual dentro de un mismo país, de un@s cuantos, de los hombres, de las mujeres, de las zonas periféricas, de las ciudades, de las zonas industrializadas…? No podemos quedarnos de brazos cruzados pensando que en Estados Unidos por ejemplo, con un PIB per cápita muy elevado todo el mundo vive igual, con un mismo % de comida por persona al día, con la misma posibilidad de acudir a un centro médico. Pues no, esto no es así aunque dicha magnitud se defina como el promedio de PIB por cada persona. Allí también hay mucha gente que pasa hambre, que no tiene medios cuando un@ de l@s suy@s enferma.

Tomar en cuenta principalmente al PIB como medidor de progreso es, a fin de cuentas, considerar a la persona como un ser cuyo objetivo es aumentar el nivel de producción de su economía, ignorando otros aspectos fundamentales de su vida.

Estados Unidos cuyo PIB es el más elevado del mundo, por si no lo había dicho ya, no lo vemos en la misma posición del ranking del IDH. ¿Qué hace que no esté en primera posición? “Dicen” que es a consecuencia de sus malas prácticas en materia de salud y educación. Estados Unidos es el único país que no cuenta con un sistema de seguro de salud universal, ya que mantiene unos seguros privados que muy lejos están de muchos norteamericanos. Por otra parte, y en cuanto a la educación, dicho país gasta un % del PIB similar, incluso inferior, al que se destina para el terreno militar, y yo me cuestiono el por qué, y “creo que dicen” que es porque el resultado productivo, y como consecuencia, el aporte económico para “el país”, es más “positivo” en el caso militar, con lo que gracias a este y otros aspectos meramente productivos es por lo que el IDH sea el que es.

Mientras esto siga hacia delante, mientras nos conformamos con esta clase de estudios, técnicas, mediciones, definiciones, conceptos…, el tercer mundo seguirá siendo ese mundo ignorado, frágil, subterráneo, el que nos ayude a subir nuestra autoestima, nuestro egocentrismo. Seguiremos estudiando en nuestras universidades la mejor manera de vernos mejor el ombligo, produciendo y consumiendo miedo, esperando incesantemente las gratificaciones de los del tercer mundo, culpando a los mismos de todas nuestras desgracias políticas, laborales, de nuestras inseguridades, nuestro vicios…

El concepto Tercer mundo se ha ido poco a poco desvaneciendo, y hoy en día es más utilizado, aunque por unos cuantos, Países de Norte y Países del Sur. Es una nueva manera, creo, de no hacer unas diferencias tan negativas en cuanto a política, cultura, etc, ya que comparar este tipo de cosas es injusto, y de dejar de lado el aspecto de desarrollo económico. Apuesta por un concepto que indica una perspectiva geográfica, sin precisar si es mejor o peor

A continuación voy aportar a este viaje un poema que encontré hace tiempo. Está escrito para ser leido a dos voces, no he conseguido averiguar quién es la persona que lo ha escrito.
Se titula Los ojos del Sur. Los ojos del Norte.

Es una manera literaria de entender las diferentes formas de ver el mundo, y de que es posible la unión para cambiar, para ayudarnos a alcanzar un mundo mejor, porque el mundo nos pertenece a todos por igual.

Yo he visto los ojos del Sur.

Yo he visto los ojos del Norte.

Los ojos del sur son enormes,

profundos,

albergan un mundo

cercano y lejano a la vez.

Los ojos del norte son ojos

que miran y a veces no ven;

son ojos vacíos

de tanto tener.

Los ojos del sur

son ojos abiertos,

repletos de luz,

de luz mortecina;

la luz que destella,

inquieta y despierta,

la hoguera

en que arde la leña.

Los ojos del norte

también tienen luz,

la luz uniforme y helada,

la luz apagada

que en cada rincón,

inundándolo todo

de falsa apariencia,

proyecta el neón.

Los ojos del sur

preguntan por qué.

Los ojos del norte

dirán… yo no sé.

Los ojos del sur,

mirando a lo lejos

buscan ansiosos

un tenue reflejo

del pan que promete

el espejo

que brilla al cruzar

algún mar.

Los ojos del norte

no ven más allá.

Encerrados en templos

de falso oropel

sienten el miedo

de tanto tropel

que busca consuelo,

aunque dejen la piel.

Los ojos del sur

reclaman justicia,

un chorro de luz

y un trozo de pan.

Los ojos del norte

migajas les dan.

¿Dónde está la justicia?

Eso es caridad.

Los ojos del sur

ya miran de frente

y de cerca;

distantes aún

observan fugaces,

viejo continente,

el suelo alfombrado

con sus sueños robados.

Los ojos del norte

inquietos se mueven.

Recelos y miedos bastantes

fantasmas remueven

portando estandartes

que buscan, ajados,

trocarse,

de nuevo, lozanos.

Si los ojos del norte y del sur

al cruzar su mirada algún día

dejaran entrar esa luz

matutina que alumbra la vida,

entonces… verían

que otro mundo es posible.

¿Pero realmente somos conscientes de eso, sabemos l@s del Norte que actuamos así, y que además para nosotr@s la ayuda al Sur es que también ell@s actuén de la misma manera que nosotros?
Creo que la mayoría de personas sabemos que en el Sur encontramos muchos países con una pobreza extrema, y está claro que de eso somos conscientes “gracias” a la televisión u otros medios de comunicación. Pero tampoco es la realidad. A menudo apagamos la tele, o no seguimos leyendo un periódico, porque nos atemoriza descubrir las cosas tan horribles que pasan. Y esa sensación inunda nuestras mentes construyendo la creencia de que en todos los países del Sur, en todas sus zonas y a todas sus gentes, diariamente les sucede eso. Pues eso tampoco es así.

¿Piensan a caso en otros países que diariamente, en cada rincón de España, la ETA provoca un atentado, por el simple hecho de que han salido unas imágenes en la tele, o que aquí todo el mundo es asesino por que ven corridas televisadas, o que todos somos creyentes porque aparecen las procesiones por la tele?

La verdad es que tendemos a agrandar las catástrofes, las hambrunas, las guerras, en vez de hacer algo de provecho. Nos acomodamos en nuestros sofás y cambiamos de canal, o pasamos la hoja, y no hacemos nada Y luego pensamos que por haber visto lo que hemos visto somos totalmente conocedores de esa realidad.

Y de lo que si que nos alertamos y hacemos algo, es por haber engordado en navidad, o porque el tinte se nos va, y nos informamos por la tele de los productos que han salido para evitar esa “catástrofe”. Estas si que son las grande diferencias entre el Norte y el Sur.

Canteca de macao tiene una canción que hace referencia a este tema, pincha aquí para ver el videoclip “Los hijos del hambre no tiene mañana”

Por otro lado la visión que se tiene en el Sur, del Norte, es que aquí todo el mundo tiene dinero, que todo el mundo es feliz por tener cada vez más. Las imágenes de las sociedades Norteñas se incustran en el brillo de los ojos del Sur, la sociedad de consumo también los consume a ellos mediante la falsa imagen del Norte que se da en la televisión de los países sureños. Y es entonces cuando su realidad se hace más evidente, y se preguntan qué han hecho ellos para no tener lo mismo.




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"No busco el límite de las fronteras, sino la delimitación de los horizontes." "Queda prohibido llorar sin aprender." "En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza."